El arte, se me presentó desde pequeña, por el gran interés de mi padre hacia la música y la pintura.
Siempre estuve rodeada de objetos de arte y fotografías que coleccionaba mi abuela y que cubrían
todas las paredes de su pieza.
Cuando ingresé a la carrera de Arte, el mundo de las imágenes terminó por seducirme completamente.
La fotografía fue el mejor instrumento que descubrí para poder comunicarme.
Desde que egresé de la Universidad, no he dejado nunca de ser un obrero de la fotografía , y espero
terminar mis días sin dejar de hacerlo.

carolina vargas

Texto, Juan Domingo Marinello Kairath

Las fotografías de Carolina Vargas, al revelar siempre algo más sobre nuestro entorno, nos hacen pensar de una manera nueva
o diferente. Son imágnes que llaman la atención por su estética
y, sobre todo, por su capacidad de síntesis. Su cámara no es una espectadora pasiva de la realidad, por el contrario, a través de
ella ofrece opiniones derivadas de su propia visión del mundo.

Licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de Chile, desde 1987 Vargas ha trabajado en diversos medios escritos y en la edición de libros.

Su encuentro con el mundo de las imágenes ocurrió mientras estudiaba Arte, primero en un taller de fotografía y luego en la carrera de grabado, donde esta expresión se convirtió en la base
de sus trabajos.

Actualmente se desempeña en la revista Paula, y en lo profesional destaca por el original tratamiento de la fotografía de entrevistas. Le atrae el retrato de carácter o el de tipo ambiental, aquel en que el entorno complementa la particular personalidad del retratado.

Ha dedicado muchos años a fotografiar diferentes campamentos
de extrema pobreza. Le conmueve involucrarse con las vidas de los pobladores para realizar las tomas. "A través de la fotografía puedo transmitir el sentimiento que me provocan las personas con que he creado un lazo de afecto, y les puedo retribuir con retratos que los llenen de dignidad".

En la gran sensibilidad humana de su padre, Carolina reconoce el espejo en que ha desarrollado, autoralmente, la suya propia, y se confiesa admiradora de la fotógrafa estadounidense Diane Arbus, por el personal estilo con que la autora muestra la marginalidad de la sociedad norteamericana.

Vargas ha participado en varias muestras fotográficas de importancia, destacando "Imágenes para la dignidad humana", realizada en el Museo de Arte Contemporáneo y patrocinada por
la UNESCO.

Durante el 2002, realizó las fotografías del libro "La Luz de la Memoria", un documento histórico y social sobre campamentos de extrema pobreza.